Impacto de la Salud de la Mujer en la Resiliencia Económica y la Productividad
El ácido úrico es un producto de desecho natural que se forma cuando el cuerpo descompone las purinas, que son sustancias que se encuentran en ciertos alimentos y bebidas, así como en las propias células del cuerpo. Normalmente, el ácido úrico se disuelve en la sangre, pasa por los riñones y sale del cuerpo en la orina. Sin embargo, cuando el cuerpo produce demasiado ácido úrico o los riñones no eliminan suficiente cantidad, el ácido úrico puede acumularse en la sangre, lo que lleva a una condición llamada hiperuricemia. Este exceso de ácido úrico puede formar cristales afilados que se depositan en las articulaciones, causando gota, o acumularse en los riñones, lo que potencialmente puede provocar cálculos renales.
Un análisis de sangre de ácido úrico mide la cantidad de ácido úrico en el torrente sanguíneo. Los profesionales de la salud suelen solicitar esta prueba cuando alguien experimenta síntomas de gota, como dolor articular repentino e intenso, hinchazón, enrojecimiento y calor, particularmente en el dedo gordo del pie. La prueba también se utiliza para monitorear a personas que están recibiendo quimioterapia o radioterapia, ya que estos tratamientos causan una descomposición celular rápida que puede aumentar los niveles de ácido úrico. Además, los médicos pueden solicitar esta prueba para ayudar a diagnosticar la causa de los cálculos renales o para monitorear a personas con condiciones que afectan el metabolismo del ácido úrico.
La prueba requiere una simple muestra de sangre, generalmente extraída de una vena del brazo. En algunos casos, su médico puede pedirle que ayune durante varias horas antes de la prueba o que evite ciertos alimentos y medicamentos que pueden afectar los niveles de ácido úrico. Los niveles normales de ácido úrico generalmente oscilan entre 3.5 y 7.2 miligramos por decilitro para los hombres y entre 2.6 y 6.0 miligramos por decilitro para las mujeres, aunque estos valores pueden variar ligeramente entre laboratorios.
Los niveles altos de ácido úrico pueden indicar gota, enfermedad renal, ciertos tipos de cáncer o síndrome metabólico. También pueden ser el resultado de una dieta alta en purinas, que se encuentran en carnes rojas, vísceras, ciertos mariscos y bebidas alcohólicas, especialmente cerveza. Los niveles bajos de ácido úrico son menos comunes, pero pueden ocurrir con enfermedad hepática, enfermedad renal o ciertos trastornos genéticos. Si los resultados de su prueba son anormales, su profesional de la salud los considerará junto con sus síntomas, historial médico y otros resultados de pruebas para determinar los pasos apropiados a seguir, que pueden incluir cambios en la dieta, medicamentos o pruebas adicionales.
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